- 1 -

Veinticinco de diciembre, Alberto despierta y, como todas las mañanas, lo primero que hace es mirar el calendario de su pieza...

Es una hermosa tradición, la de los calendarios familiares, llevan generaciones haciéndolos.

Sin embargo, esta es una mañana triste, el veinticinco de Diciembre, en la soledad del hogar, no es muy agradable. Por suerte está el calendario, le recuerda a su esposa e hijos... Aunque también le recuerda la razón de su soledad...

Alberto y Ana llevan casi diez años casados, con dos hijos que alegran el hogar, se podría decir que son una típica familia bien formada... Razón demás para sentirse orgulloso, pero si hoy, Alberto tiene una expresión de satisfacción en el rostro, no es por la familia...

Él es ingeniero civil en informática y cuando, a principios de Septiembre, lo llamaron a formar parte del equipo internacional para enfrentar el problema del "bug" del milenio, sintió que sus 15 minutos de fama habían llegado; concluyó que los esfuerzos y sacrificios realizados durante los cinco últimos años, habían valido el esfuerzo... Y vaya esfuerzo, no ha sido fácil liderar el proyecto "Año 2000" del país y luego en el ámbito internacional.

Se podría pensar que Alberto se estuvo preparando para ese momento en los últimos cinco años, en que ha llegado a ser reconocido como autoridad mundial en la materia, y como el principal experto nacional en "efecto 2000". Pero sería un error, no es sólo de estos años, sino que la preparación ha sido un proyecto de vida... su especial afición por los calendarios, lo puso en un punto de partida privilegiado para la que sería la Aventura Informática de su vida (así con mayúsculas, como le gustaba describirlas). Pero la aventura aún está en marcha, y con todo el trabajo pendiente, no hay tiempo para rememorarlo todo... Una leche fría con café (al menos no es "coca-cola con café" como en los tiempos de Universidad) y sándwich de queso, una rápida ojeada al periódico (¡asaltaron a un viejo pascuero!) y rápidamente al auto, en marcha al trabajo... Y sólo son las 9:00 AM...

El viaje a la oficina, un sábado en la mañana, más aún en Navidad, es rápido y despreocupado... Nadie es tan loco como para andar a esas horas... El pensamiento viaja al calendario y de él a un año atrás, cuando junto a sus hijos terminaban de decidir que motivo adornaría cada mes... dos días después, la Mariana tomaba los pinceles y liberaba sus dotes artísticas, pintando a su mejor agrado... El Felipe con sus lápices de cera decoraba los bordes y pintaba los días, poniendo especial cuidado en destacar los feriados...

Un viejo pascuero tirado en medio de la Alameda, le sorprende y le devuelve vertiginosamente a la realidad... La escena parece más propia de una película yanqui que de Chile, al detenerse para mover al "borrachito", se percata que sólo es uno de los típicos adornos navideños, que ha caído de su soporte... (al menos no es un resto de propaganda electoral, sería demasiado!).

Retoma su camino a la oficina, concentrado en el trabajo del día... Es un día importante...

Al ingresar a la vieja casona refaccionada, no le sorprende ver señales de que ya hay gente en la oficina. Si le preocupa el "desde cuando" están ahí... Abre la puerta y se dirige al pequeño salón de reuniones... verdadero "centro de comando", en el que se despliegan cartas gantt, mapas de diversas ciudades, etc. Allí, Rodrigo, segundo al mando de la empresa, mira con los ojos enrojecidos a Alberto; "Jefe, se le ofrecen los últimos restos de la pizza?" dice con un tono de inconfundible sarcasmo. Alberto deduce que simplemente no dejaron la oficina desde el día anterior... Es curioso ver a un grupo tan dispuesto a saltarse una fiesta tan tradicionalmente familiar... "Ya he superado mi cuota por el próximo milenio"...

Unos meses antes, Rodrigo habría replicado que el milenio no se acaba este año, que como no hubo "año cero", entonces el 2000 es el último año del segundo milenio (y del siglo 20) y que recién la noche del 31/12/2000, estarían en vísperas del nuevo milenio... Alberto, como todo buen Ingeniero, estaba "matemáticamente de acuerdo"... Sin embargo, desde el principio había notado que las matemáticas no convencen ni siquiera a los ingenieros... el aspecto "mágico" del cambio llegaba ahora... de 1999 a 2000.

Pero esta mañana Rodrigo no tiene el ánimo suficiente para eso, con muchas horas de sueño adeudadas, lo único que quiere es que el año llegue a su fin... Ahí acabará esta locura y le cambiará la vida... Por distintas razones, e inconscientemente, ha llegado a estar de acuerdo con Alberto en el aspecto "mágico" del fin de año.

Rodrigo hace un esfuerzo por levantarse, y sin mirarlo, le dice a Alberto: "Estamos listos para la prueba, sólo faltan las últimas 100 tarjetas, correspondientes a los bancos de la zona centro.". Alberto toma nota y le recomienda una siesta: "no te preocupís, yo te despierto para que agarrís tu parte", y parte a la oficina.

A Alberto le gusta su oficina, mal que mal, es un buen espacio para sí mismo, sentado en su sillón, se reclina y mira por la ventana... el mensajero no debe tardar en traer las tarjetas.

Los libros del tema no registrarán el nombre de Alberto por este punto, pues no hay constancia académica, pero Alberto fue uno de los "creadores" del concepto <ambiente XXI>. Al menos fue el primero en pensarlo en el País, y no lo copió a nadie. La idea surgió en forma casi natural cuando uno de sus clientes preguntó "¿y cómo nos aseguramos que la revisión del problema del milenio queda conforme?", Alberto lo miró y respondió de inmediato: "la única forma de garantizarlo, es viviendo en el siglo XXI, como nosotros no podemos viajar en el tiempo, entonces podemos adelantar relojes y probar que pasa...", Cuando lo comentó con Rodrigo, éste le respondió "tal vez funcione... Todos los grandes inventos de la Ingeniería, al menos de la Informática, se deben a verdaderos carriles del inventor"... Si lo hubiese comentado por correo electrónico, habría concluido con ";-}" en vez de ello, sólo le miro con una sonrisa torcida en el rostro... Meses más tarde, y luego de varias de estas pruebas, apareció publicado en una revista especializada, el concepto Ambiente XXI, entonces Alberto le devolvió la ironía a Rodrigo, quien se defendió , señalando que lo que había dicho, quedaba confirmado...

La mirada de Alberto pasea por el cuarto a medida que los recuerdos afloran unos tras otros, los títulos colgados en la pared, le recuerdan sus años de estudio... Cuando se metió a Ingeniería, pues le fascinaba todo lo referente a la s máquinas, particularmente esas máquinas "nuevas"... Fueron años de estudio, alcanzó a conocer los lectores de tarjetas perforadas, y de hecho, conoció a Rodrigo, luego de la broma clásica de "barajar" las tarjetas... Las que habitualmente, el dueño olvidaba numerar...

La mirada sigue recorriendo, hasta llegar al "calendario"... este es diferente del de casa... mal que mal el de casa es único e irrepetible... No, éste ha surgido de un concurso, invocado por la Universidad donde Alberto hace clases (una de las tantas Ues privadas del país) y auspiciado por la empresa "Alberto y asociados".

Una llamada telefónica, ¿el mensajero?, No, es Ana... "Hola, ¿cómo estás?" dice Ana, luego del decepcionado saludo de Alberto, "¿te molestó?", "no, no te preocupes, lo que pasa es que estamos esperando las últimas tarjetas, que ya deberían haber llegado, pero nada más", "yo y los niños queríamos saber de ti, anoche llamamos, pero no estabas...", "me quede hasta tarde, pero pásame con los niños..." "¡hola papá!" dicen las dos voces al unísono, "¡cómo estás!". Alberto ha procurado que su trabajo jamás se interponga con su familia, sin embargo, a momentos, el cansancio le juega malas pasadas... responde más por costumbre que por prestar completa atención... Cuando se da cuenta de ello, les dice a sus hijos que los quiere, y que por favor le devuelvan a la mamá, cuando Ana está en el teléfono, Alberto le da toda clase de explicaciones. Ana, es una mujer comprensiva, conoce la historia, pues no es la primera vez que Alberto se la explica, pero más aún conoce a Alberto y recuerda el compromiso tomado años atrás respecto del "bug del milenio". Le deja hablar y le dice que no se preocupe por ellos, que están bien, que la playa está estupenda, y que esperan que pronto se reúna con ellos. De toda la conversación, quizá lo más importante, es ese último deseo.

Hace casi 6 años atrás, mucho antes de "Alberto y asociados", Alberto tuvo una de sus típicas reuniones "de negocios" con Rodrigo, se reunían periódicamente para analizar el mundo, desarreglarlo y volver a armarlo a su pinta... Esto, claro, en el marco de un buen almuerzo que justificara la profundidad de la conversación... En esa reunión específica, Alberto mencionó por primera vez el tema del año 2000, al contar la historia de un proyecto en el cual se encontraban y donde uno de los programadores había considerado innecesario dejar lugar para cuatro dígitos en el espacio donde se ingresaba el "año"... El programador había argumentado que aún faltaba mucho para el 2000, y que antes de que llegara, iban a desarrollar una nueva versión... Por supuesto, en esa primera conversación, no se concretó mucho... pero el tema quedó en el aire...

(¿Qué pasa con el mensajero? ¿aún nada con las tarjetas?. "No" es la lacónica respuesta de alguien afuera. Una llamada a la superintendencia de bancos y la confirmación: "el mensajero acaba de salir"... Traducción: "aún no está listo, pero sabemos que estamos atrasados", piensa Alberto, bueno, nada que hacer...)

Tiempo después le hizo el comentario a Ana, y ella, ajena al mundo de la computación, simplemente preguntó "¿Y qué?", Alberto habló de la falta de visión del programador, y del problema que significa en todos aquellos programas que tienen que compara fechas... Ana, aún más desconcertada, miró con cara de pregunta... Alberto, (que para ser honestos, cada vez que puede, adopta un tono "académico") la miró y declamó:

Cuando tu dices siete de Diciembre del noventa y nueve, en forma inconsciente o tácita, al menos, estás pensando en que es el año del siglo XX. O sea que piensas en "mil novecientos noventa y nueve". Sin embargo, cuando al computador le dices "noventa y nueve", es misión del software (y en parte del hardware) identificar o no el siglo... En los años que llevamos de ciencia de la computación, esto no ha importado... siempre hemos estado en el mismo siglo (salvo casos aislados, como el Registro Civil, que tenía registros de viejitos del siglo pasado, o los préstamos bancarios que tienen, cuotas hasta entrado el próximo milenio). Pero cuando ordenas por fecha, hasta ahora da lo mismo. Cuando quieres saber la cantidad de años transcurridos, simplemente restas, por ejemplo: 93 - 62 = 31, que es el mismo resultado que 1993 - 1962 = 31.

Pero después del 2000, la cosa ya no da lo mismo...

¡¡¡Las tarjetas!!! Se oye gritar desde la entrada, Alberto sale rápidamente de la oficina, pasa a despertar a Rodrigo (no es necesario, Rodrigo durmió con un ojo abierto, literalmente).

Alberto toma las tarjetas, las cuenta y las reparte entre su personal... Es una sensación curiosa la de tener tantas tarjetas de cajero automático en las manos... todas cargadas con $20.000.- ya sea en fondos o línea de crédito y serán utilizadas en la prueba de <Ambiente XXI> más ambiciosa de todas... Todos los cajeros automáticos del mundo, por espacio de 3 horas, trabajarán con fecha veintiocho de febrero del 2000 y luego durante una hora más. con varias fechas "de cuidado" del próximo año, y durante ese tiempo, un grupo seleccionado de trabajadores deberá opera con ellos. Al menos en las operaciones más básicas. Las veinte lucas, son el pago a cada uno, por hacer el trabajo y corren por cuenta de los bancos... un evaluador por cada cajero automático.

Alberto entrega las últimas instrucciones: Hay que tener mucho cuidado con la gente que no sabe que se hará la prueba, aunque se presume que nadie anda sacando plata un 25, no falta el despistado que no se enteró de la prueba... Sean diplomáticos... Deben estar dentro del cajero, reportarse a su supervisor, y solo entonces se procederá al cambio de fechas... La plata es para el evaluador, así que no se preocupen... Salvo que el cajero falle y les de demasiada plata... (se oyen algunos comentarios jocosos)...

Alberto les da las gracias, les recuerda que después de la prueba los supervisores deberán volver a la oficina (se escuchan unos pocos reclamos) pero que el resto pueden irse a la casa... y volver el domingo (más reclamos)... Que él entiende el desencanto, pero es necesario, que queda sólo una semana... Y que ahora "SI" que devolverá las horas y días extras... A continuación despacha a la gente... Se queda sólo en la oficina...

En la cocina, carga comida congelada ("al menos no es pizza") en el micro ondas, y empieza la espera... Un CD de "mp3" pone música en el ambiente... Particularmente, Sexual Democracia, para hacer más llevadera la espera.

¿Hay algo más aburrido que almorzar sólo?

La pregunta le recuerda a su abuela, Berta, quien prefería no comer en ese caso.

La abuela Berta, "culpable" no declarada de la situación actual...

Claro, fue ella quien transmitió a Alberto el gusto por los calendarios... Bueno, es una tradición familiar, pero fue ella quien se encargó de traspasarla al pequeño Alberto en esos lejanos días... Debe haber sido para la Navidad del 66 o 67... Alberto y sus padres, partieron como todos los años a celebrar esos días en la casa de la abuela. Y ese año, Alberto recibió un regalo que no esperaba... Una caja de lápices de colores, que le regaló la abuela, cuando Alberto le agradeció, ella respondió simplemente "ya verás para que sirven"...

La siguiente semana, la pasó junto a la abuela pintando su primer calendario... Cuatro "enormes" páginas, una por cada temporada, tres meses en cada página. A todo color... Y que irían al lugar de honor de los calendarios... La pared frente a la cama del dormitorio principal... Mismo lugar que inauguró el bisabuelo, a poco de construida la casa, y que, luego que Alberto heredara la casa, seguí siendo "el espacio de los calendarios".

Los supervisores, se reportan, se inicia la serie de pruebas, y Alberto está más ocupado de director nacional del servicio electoral... No sólo necesita de los resultados y que hayan sido bien tomados, es demasiado importante que los resultados muestren el éxito de su gestión como director del proyecto "Año 2000".

La tarde avanza veloz, los hechos se precipitan unos tras otros y es necesario mantener el control.

Las pruebas no serían tan complejas, si a Alberto no se le hubiera ocurrido que debía hacerse a nivel Internacional, es decir, se estaban probando tarjetas chilenas en el extranjero y tarjetas extranjeras en Chile (y bueno, lo mismo con la mayoría de los países participantes del proyecto). La coordinación incluía el problema de los diversos husos horarios (en Europa, ya era se iniciaba la noche, mientras que en Australia y Japón ya era domingo 26).

Los llamados saturan los carriers, pero la comunicación se logra y las pruebas, contra todo pronóstico, se desarrollan "casi" sin incidentes de mayor envergadura...

Una vez concluidas las pruebas, la pega se vuelve más latosa, se deben reunir los resultados... Una buena cantidad de sitios en internet, deberán ayudar en la recopilación de la información y posteriormente permitirán integrarla. "Alberto y asociados", es uno de los puntos donde se digitará la información.

Cerca de la medianoche, Alberto vuelve a la casa, rápidamente se come un sándwich y se acuesta... Nada más tocar la almohada, se queda dormido...


26 de diciembre