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Veintiocho de diciembre, Alberto despierta y, como todas las mañanas, lo primero que hace es mirar el calendario de su pieza...

Luego apaga el despertador... Menudo susto se ha llevado, esa no es forma de despertar... Más aún, le sorprende el recordar el sueño, alguien le dijo una vez, que todos soñamos y lo hacemos todas las noches, Alberto replicó "me da lo mismo, de ser cierto, mis sueños no merecen ser recordados"...

Cuando llega a la oficina, un poco más tarde de lo habitual, le sorprende encontrarla abierta, pero vacía... No se ve a nadie. Una inspección muy rápida, y decide ir a su oficina, dejar su maletín y ver que es lo que pasa...

Nada más entrar a la oficina, aparece Rodrigo muy agitado: "¿Dónde estabas? ¿Qué ha pasado contigo?", Alberto se queda perplejo y mira a Rodrigo sin entender... éste último insiste "¿pero qué te pasó? ¿Dónde estuviste escondido en este último tiempo?"

Alberto sin entender nada, permanece en silencio, Rodrigo llega a la puerta y llama al resto "¡Vengan todos, apareció Alberto!", Alberto se sienta en su silla, empiezan a llegar los demás miembros de la oficina, Cecilia de las primeras, llega con los ojos llorosos "Jefe, ¡estaba tan preocupada!"... Una vez que parecen estar todos, le saludan y le agradecen que haya llegado... "No sabe cuanto lo extrañamos, pero en fin, que bueno que estás con nosotros, aunque no sabemos que hiciste los últimos 8000 años, ahora podrás ayudarnos a resolver el problema del año 10000"...

Una cámara fotográfica registra la expresión de Alberto, antes que se de cuenta de que está pasando... Luego de pocos segundos, la concurrencia estalla en risas: "¡Cayó por inocente! ¡cayó por inocente!" es el estribillo repetido en medio de la algarabía.

Repuesto a medias de la gracia, y recordando ahora el significado cristiano/católico del veintiocho de diciembre, Alberto les recuerda a todos, el porque están ahí y la necesidad de que la presentación del día siguiente sea un verdadero éxito...

Acto seguido, les pide a Rodrigo y Cecilia algo de sencillo, para mandar a comprar algunas cosas para el desayuno, y en cuanto ambos le han pasado algo de dinero, Alberto recita: "Herodes manó a Pilatos, Pilatos mandó a su gente, el que preste en este día, pasará por inocente...", una pobre venganza quedaba consumada, pero venganza al fin y al cabo... (¿no es el placer de los dioses?)

La mañana transcurre tranquila, el momento es para preparar la presentación, todos los datos ya han sido compilados, asimilados y resumidos, todos los conceptos importantes incluidos... Sólo es necesario que Alberto se sienta cómodo con la lógica de la presentación y para ello, sólo se necesita ensayarla. Alberto piensa en que debió haber elegido el electivo de teatro en la Universidad... Ese ramo si que lo hubiera ayudado en esta preparación. Rodrigo insiste en que aún es tiempo que contraten a algún actor desempleado...

El informe es absolutamente completo, incluye los datos más increíbles: ¿Cuántos modelos de control remoto dejarán de funcionar el 2000? ¿Qué problemas experimentarán los satélites geoestacionarios, ya sea de clima, de transmisión de TV o de posición GPS?

Desde conceptos relativamente triviales ¿Habrá dificultades con los juguetes de los niños, por ejemplo, los Game Boy de Pokemón? (Que no es nada trivial para un niño fanatizado) hasta los problemas que se pueden enfrentar en las computadoras de control automatizado de respuesta a un ataque nuclear.

El almuerzo es relativamente distendido y Alberto se retira temprano, el avión parte a última hora de la tarde, y aún debe hacer las maletas. Le hubiera gustado comentar el sueño con alguien, pero Ana sigue en la playa y Rodrigo y Cecilia le gastaron la simpática broma... Al menos no le colocaron un virus en el computador (o una broma como la que ellos le jugaron a Cecilia años atrás)... A la vuelta, tendría que averiguar quien fue el autor intelectual de la gracia...

Ya en su casa, más calmado, recuerda que él mismo había pensado en jugarle una broma a Rodrigo.

Uno de los puntos que debían resolverse a la brevedad, era si correspondía elegir una fecha común para aplicar el concepto de "ventana" a los programas, y de hacerse, qué valor se tomaría como referencia de corte... la decisión tenía diversas connotaciones, la más importante, era que daba un plazo fijo a todos los involucrados para corregir o reconstruir todos los programas. Eso permitiría un mejor control en el futuro... Habían especulado mucho respecto de que valor de referencia era el más indicado, aparentemente, el número 30 resultaba la mejor elección, así el rango quedaba determinado entre los años 1930 y 2029.

A Alberto le habría encantado decirle a Rodrigo: "Se tomó la determinación, se ha elegido el valor 0, toda fecha con año menor a 0 será de 19xx y si es mayor, entonces será del 20xx". Alberto habría apostado a que Rodrigo empezaba a reclamar antes de darse cuenta de la talla.

Poco antes de salir, un último llamado a la familia, que seguro que el año nuevo lo pasan juntos...

A media tarde, Rodrigo llega a buscar a Alberto, parten al aeropuerto, que por razones de seguridad no es el aeropuerto comercial de siempre, sino que se está usando la pista militar de Cerrillos. La explicación oficial es que se busca minimizar el riesgo de algún atentado, pues en el avión viajan varias personalidades del mundo político y social...

El viaje en avión transcurre sin contratiempos, Alberto se dedica a estudiar los documentos que lleva. Toma notas, repasa su presentación... ¿Incluir o no algunos "efectos especiales"? (no va a olvidar nunca aquella presentación en la que el expositor describió un modelo clásico de trabajo y, al concluir, señala "pero este modelo está obsoleto", saca una pistola, apunta a la pantalla, suena un disparo, y en la pantalla, caen los pedazos del modelo original, desplegando el nuevo modelo...

Una conversación al fondo, le distrae, las azafatas comentan como van a pasar el par de días de "suelo obligado". Alberto, galante, les comenta que es por disposición de las aseguradoras, que la mayoría de las líneas se verán obligadas a parar los últimos días del mil novecientos noventa y nueve y los primeros días del dos mil... Alberto busca en sus apuntes señala la justificación de las aseguradoras, la cantidad de elementos computacionales que incluye un avión comercial son suficientes para tener a un batallón de analistas revisando el hardware y el firmware (esto último se refiere a "software" que está escrito en el mismo hardware, es decir, todas las instrucciones están guardadas sin que sea posible eliminarlas y por lo mismo, muy difíciles de corregir). Como dato anecdótico busca cuanto es el tiempo de "suelo obligado" para los transbordadores espaciales y le sorprende que supera los seis meses después del dos mil... No es para menos en todo caso...

Por supuesto, las azafatas han perdido el interés ante tanto dato técnico, y en cuanto pueden, dejan a Alberto con una desagradable sensación de "Nerd"... ¿Le habrá ocurrido eso a Bill Gates alguna vez?

Tarde en la noche, Alberto llega a la sede de la ONU, presenta sus credenciales, y se le informa que sus reservas hoteleras han sido modificadas por el personal de seguridad. Que si tiene la amabilidad de seguirlos, le mostrarán las nuevas disposiciones.

Alberto, demasiado cansado para discutir, simplemente los sigue... Al fin y al cabo, todo el viaje lo costea la ONU y él lo único que quiere es una cama donde dormir... (aunque seguro que al día siguiente se le ocurrirán nuevas ideas, como por ejemplo, un buen desayuno).

Al llegar al elegante hotel, Alberto apenas puede reprimir el sentimiento de despilfarro que le provoca la idea de sólo ir a dormir, para levantarse temprano al día siguiente... En una situación normal, él habría salido a conocer y recorrer el lugar...

Pero sólo puede pensar en dormir... Y al llegar a la habitación, eso es lo que hace... esperando que el Dios de los sueños sea más benévolo en esta oportunidad.


29 de diciembre