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Treinta de Diciembre, Alberto despierta y, como todas las mañanas, lo primero que hace es mirar el calendario de su pieza... Sólo que la pared sigue desierta y esa no es su pieza... Por segundo día consecutivo, Alberto tiene esa sensación amarga.

Piensa que ya está identificada la causa y decide llamar a su familia. Nuevamente la diferencia horaria, le permite hablar con sus hijos. Rápidamente, habla con Ana y le explica en resumen, el problema que están viviendo. Que esperan encontrar una solución rápida, pero que por ahora, lo mejor es que se queden en la playa. De ser posible, el se irá a reunir con ellos.

Una segunda llamada, lo comunica con su oficina. Comenta con Rodrigo los últimos acontecimientos. Quisiera entrar en mayor detalle, pero no le parece una buena idea usar así el teléfono. Más tarde chatearan en su sala privada... Aquella donde los mensajes viajan codificados por un sistema criptográfico inventado por ellos mismos: "El cono del silencio". Para decodificar los mensajes, no sólo se necesita saber la clave propia, se requiere conocer los seudónimos de los participantes "dentro del cono" y filtrar a aquellos que están "fuera del cono". Un sistema simple pero efectivo.

Alberto continua su reporte para la ONU (y para Rodrigo):

"Cuando la red telefónica empezó a crecer, ello permitió la larga distancia de otros medios, por ejemplo la radiodifusión. Si algo importante pasaba en otra ciudad o país, se enviaba a un corresponsal a ese lugar, éste se informaba y luego llamaba por teléfono a su empresa de origen y, de acuerdo a la tecnología que allí poseyeran, el llamado salía al aire, con el corresponsal contando su experiencia o lo informaba un locutor local."

"Por supuesto, este tipo de situaciones se prestaban para ciertas complicaciones, como la que le ocurrió a cierta estación que mandó a un corresponsal a transmitir las vicisitudes de un partido de fútbol, cuando llegó la hora del partido, en la estación se dieron cuenta que no habían conseguido establecer comunicación y, desesperadamente, buscaron una solución. Esta llegó de manos de un locutor, experto relator futbolístico, quien se ofreció a narrar el partido, siempre que buscaran una estación que lo transmitiera y les diera los antecedentes fundamentales. Con su larga trayectoria, el locutor conocía bastante bien las capacidades y condiciones de los jugadores de cada equipo, y como 'en el fútbol no hay sorpresas', se dispuso a iniciar las transmisiones... A los pocos minutos, en la cabina de transmisión detectan que otra estación está transmitiendo el mismo partido. Se lo comunican al locutor quien se siente orgulloso de conocer tan bien a los jugadores, pues su relato se ajusta a lo que está escuchando. 'Una carga por parte de uno de los jugadores, se adelanta el arquero, vaya tapada', al rato, 'otra carga, esta vez por el goleador del equipo... y pilla al arquero desprevenido... Gooool' gritan al unísono los locutores de ambas radios. Así siguieron las incidencias hasta el final del partido, en que el locutor, en un acto de honestidad, reconoce ante sus auditores, que no han logrado establecer la comunicación con su corresponsal y que el partido ha sido retransmitido según la transmisión de la estación XX. La sorpresa llega, cuando la estación XX hace la misma declaración, pues estaban escuchando la transmisión de la estación de esta historia..."

El desayuno de Alberto es despachado con velocidad. No es posible olvidar que el día anterior casi no ingirió alimentos, y sus deliciosos huevos de codorniz murieron en la bandeja en la que se los sirvieron...

Concluido el desayuno, bastante abundante por lo demás, Alberto continua:

"Con el paso del tiempo, las mejoras técnicas y económicas, permitieron a las estaciones de radio, desplazar equipos de transmisión hacia los lugares donde transcurrían las noticias. Siempre apoyados por la red telefónica, les permitió hacer más y mejores enlaces."

"Con la llegada de la televisión, y sus pesados y complicados equipos, la radio siguió siendo, por excelencia, el medio de transmisión para las grandes ocasiones."

Alberto recordaba su infancia, cuando al llegar el 31 de Diciembre, su padre agarraba la radio de onda corta, para seguir la llegada del nuevo año en las diferentes partes del mundo.

"Sin embargo, la televisión no estaba dispuesta a quedarse atrás. Requirieron las mejoras tecnológicas y fue posible crear 'móviles', sin embargo, la comunicación entre el 'móvil' y la estación emisora, no era tan fácil como para la radiodifusión. Se necesitó de un medio de comunicación mucho más capaz que la simple telefonía... Se necesitó de satélites y otros equipos de retransmisión".

"Cuando se debió establecer el protocolo que se utilizaría para comunicar a todos los componentes necesarios para la transmisión, alguien recordó la experiencia del telégrafo y, para no reinventar la rueda, decidieron utilizar una variación del mismo... Eran en la década de los 80, y nadie prestaba atención al problema del cambio de milenio... Total, para entonces, los medios tecnológicos harían necesario un protocolo nuevo... ¿o no?".

"Por supuesto, las condiciones habían mejorado desde la época del telégrafo, de una única línea de comunicaciones, se pasó a una red de comunicaciones. La labor de repetición siguió siendo importante, pero se agregó un nuevo aspecto a considerar, el mismo mensaje podía viajar por más de un camino. Esto servía para prevenir caídas de la señal o problemas de sobrecarga en la repetidora. Con esta idea, surgió el problema de que a una estación podía llegar, un mismo mensaje, varias veces desde distintas fuentes. Se volvió a recurrir al protocolo y se utilizó la misma 'firma y fecha', para ayudar a identificar mensajes previamente retransmitidos y cancelar, por tiempo demorado aquellos mensajes 'obsoletos', que son simples sombras, en la red, del mensaje ya transmitido."

"Para controlar la existencia de mensajes "sombra", innecesarios, existen varias maneras; es importante entender que se les debe eliminar, pues sino pueden sobrecargar la red. De todas las formas establecidas, la más importante, es la de eliminar por criterios de fecha, si el mensaje es 'muy' antiguo (término relativo, establecido según la cantidad de tiempo transcurrido desde su última emisión, y el nivel de carga de la red) se procede a su inmediata eliminación."

"Hasta ahí, todo bien, salvo que el cálculo de tiempo transcurrido, se hace por "resta" de fechas/horas de emisión... Y éstas están trabajando con sólo dos dígitos en el año."

"Si se entiende como el hecho de que una noticia, al cruzar de un lado a otro del 'cambio' de día, pasa por componentes que están con fechas '31/12/99' y por fechas '01/01/00', se entenderá que el protocolo eliminará, por antigüedad, todo mensaje que cruce esa frontera".

"De esta forma, es imposible que se pueda completar una transmisión entre el lado donde ya llegó el 1º de enero y aquellos que están, aún, a 31 de Diciembre".

Alberto concluye así su exposición y la envía en sobre criptado adicional, a Rodrigo para que la analice junto al equipo en Santiago.

Alberto se dirige a una nueva sesión con el grupo que busca la solución en Nueva York... Lo que más molesta a todos, es que si el comité a cargo, hubiese evacuado su primer informe, en cuanto completaron la primera ronda de experimentos, esta locura se habría evitado.

Alberto está especialmente apesadumbrado, en otras ocasiones, muchas personas saldrían a festejar en familia, probablemente lejos de los centros poblados. Los que no, posiblemente podrían pasar esas fechas sin mayor ansiedad, pues estarían en sus casas, sin temores preconcebidos. Pero esta fecha, justo esta fecha, es la más compleja de todas.

Al salir del hotel se encontró con una secta apocalíptica, de esos que predican el fin del mundo...

Alberto trataba de recordar, fue en Perú donde un grupo de personas salieron desnudos a recorrer las calles, anunciando el fin del mundo... Para ellos, si que fue el fin del mundo que conocían... fueron a dar a la cárcel, con cargos por exhibición indecente.

Y si es por cárceles, se sabe que es posible que más de alguna abra sus puertas, pues su responsable, convencido del fin del mundo, consentirá en un acto de piedad para con los reos, permitiéndoles reunirse con sus familias.

Lo que es curioso son las diversas formas que suponen que adoptará el fin del mundo. Mientras unos suponen que enfrentaremos una imagen dantesca, de esas que han ilustrado cada imagen del infierno hasta nuestros días, otros, desde que el Papa abolió el infierno, se sienten inclinados por creer en un mundo carente de todo interés... Una sociedad donde nada, literalmente nada, importe.

Los menos son los que proponen una situación idílica, utópica, donde las gentes sean felices.

La reunión se alarga durante toda la mañana, hasta que Alberto decide salir y revisar su correo electrónico... Al abrirlo, una grata noticia, hay una idea proveniente desde Santiago... Deben haber estado tan emocionados que se olvidaron hasta de criptarla...

Al abrir el mensaje, Alberto nota que proviene de Cecilia, su secretaria, quien aparentemente escuchó parte del problema y, casi con inocencia, pregunta: "¿y qué?, Si los protocolos Internet están a salvo del problema, se pueden usar esos protocolos para salvar la frontera..."

La idea brilla por su simplicidad. Es sabido que en estas fechas hay dificultades para establecer la comunicación... Si hasta en USA tienen problemas para las finales de las ligas nacionales... Por otra parte, las transmisiones dentro de un mismo huso horario, no debieran tener dificultades, salvo un breve "apagón" de menos de un segundo al momento mismo de la medianoche...

Alberto reingresa a la reunión y transmite lo anterior. La sensación compartida es que no hay nada peor que enfrascarse en un problema. Con un poco de distancia, habrían notado la posibilidad de usar vías alternativas. Claro, no es fácil de implementar, pero es un comienzo.

Si se ponen en contacto con todas las empresas de comunicación de larga distancia (dueños de satélites) y éstos a su vez se comunican con sus clientes, se podrá poner a todos los involucrados en antecedentes, de manera de evitar casi cualquier situación de pánico.

La reunión concluye tan rápido, que parece que nunca se hubiese efectuado. Alberto nota como la fatiga y la predisposición a la tragedia, le están afectando. Antes, mucho antes, cuando recién enfrentaba el problema, era mucho más optimista. Tendría que recuperar eso a la brevedad posible.

Alberto no debe olvidar sus responsabilidades, y rápidamente parte a la sede de la ONU a concluir la reunión que allí se lleva a cabo. Le complace llevar noticias alentadoras, durante toda la mañana, se han entregado resultados parciales a los delegados, y éstos tienen pleno derecho a estar nerviosos.

Y todo por ser el año 2000...

Como si fuéramos una mayoría tan impresionante la que comparte el concepto de "era cristiana" (rebautizada después como "era común", para mantener un estándar para la asignación de fechas). Si se mira a los Chinos que ya van como en el milésimo año del perro o de la rata o de quien sabe que animal (no, yo no) o a los Musulmanes, cuyo calendario está en el mil trecientos y tantos (si mi memoria y conocimientos no fallan) o vaya a saber cuantos otros que manejan sus propios calendarios, parece excesivo pensar en tantos problemas sólo porque en nuestro calendario se alcanza una cifra redonda... Y eso no impide el efecto social del "Año 2000" (suicidios por el temor que causa el cambio de milenio).

Al llegar a la sesión plenaria de la ONU, Alberto se hace cargo del cierre de la reunión exponiendo los últimos acuerdos alcanzados (con gran satisfacción de los presentes) y procede a un breve resumen de los temas tratados:

Y esos son sólo una parte menor de la lista, que además establece las relaciones entre cada uno de los elementos señalados.

Alberto les recuerda también, que uno de los errores más frecuentes, es presuponer que el problema del "bug del milenio" sólo importa ahora, al llegar el 2000. Este problema llegó para quedarse... Y sólo se superará cuando se modifiquen todos los sistemas actualmente en operación y sus nuevas versiones estén garantizadas para que funcionen con la fecha con cuatro dígitos (o cinco).

Por ahora, son muchos los sistemas que pasarán el 2000, a punta de parches (ventanas) o trucos (desfase) y que no va a tener problemas ahora, (son dos mil compatibles) pero que se les "acaba la cuerda" a poco andar el próximo siglo... (uno de los ejemplos de esto, es el sistema operativo Unix, que por diseño, mide las fechas en cantidad de segundos transcurridos desde el primero de enero de mil novecientos setenta).

También se debe tener presente, que hay programas que pasan sin problemas pues nunca utilizaron los datos de fechas... Que si alguna vez son corregidos, se deberá tener cuidado con los datos que tiene almacenados, para que no se caiga en incoherencias.

La reunión termina tarde y a Alberto le preocupa su regreso a Santiago... Las líneas aéreas, al menos aquella donde Alberto tiene su pasaje para el día anterior, no va a levantar vuelos hasta pasado el cambio de año.

Afortunadamente, sus contactos militares, aquellos a quienes conoció en la "última crisis del milenio", le ofrecen una ayuda. Le invitan a viajar en un cómodo vuelo particular Nueva York / Santiago, sin escalas y en una fracción del tiempo que llevaría un vuelo comercial.

Un helicóptero lo recoge desde la terraza del edificio de la ONU, y lo lleva rápidamente al aeropuerto. De no ser un aparato militar, seguramente habría sido más lento y lleno de regulaciones... De no ser un aparato militar, Alberto habría contado el chiste del helicóptero perdido en Redmont, a causa de la niebla. Ese en el que el piloto, al ver un edificio, escribe en un papel que muestra por la ventana "Donde estoy", cuando desde el edificio le señalan: "está Ud. en un helicóptero", el piloto se da por enterado de que ese es el edificio de Microsoft, ha recibido una respuesta 100% correcta, pero absolutamente inútil.".

De no ser un aparato militar, se habría preguntado por su equipaje, o cómo llegó éste al aeropuerto. Pero al descender del helicóptero, se encuentra frente a un lindo avión de combate biplaza... avión que le traerá de vuelta a Santiago, siempre y cuando se comprometa a no apretar ningún botón.

Alberto, demasiado asombrado, asiente. Aparece uno de sus compañeros de la reunión de la mañana, quien viene a despedirlo y agradecerle toda su ayuda. Es él quien ha concertado el vuelo, he incluso, que exista abastecimiento aéreo, para que no sea necesaria una escala. Alberto agradece todas las molestias y se sube al avión.

No es un viaje de placer, pero Alberto lo disfruta cada momento...

Llega a Cerrillos bastante entrada la noche, al descender, todavía demasiado excitado por el vuelo, sólo atina a recoger su equipaje, agradecer al piloto y tomar un taxi a su casa. Al llegar sólo lamenta no haber andado con su cámara fotográfica, pues le habría encantado tomar algunas fotos. Aunque probablemente se lo habrían prohibido.

Antes de acostarse, una mirada a su correo electrónico le tiene una sorpresa, aparentemente, alguien tomó una foto al momento en que él se subía al avión. La imagen digitalizada es atesorada (y respaldada en disquete, por si acaso).

Ya más cansado de lo que se ha dado cuenta, se acuesta y se duerme.


31 de Diciembre